La historia de Janusz Francki o la vida después de tantas muertes

Un grupo de estudiantes y docentes de historia de Trelew coordinados por el Licenciado Bruno Sancci, viajará esta semana a Polonia para reconstruir la vida y las penurias que durante la segunda guerra mundial tuvo que atravesar un sobreviviente de los campos de concentración de Awschwitz y Neungamme donde estuvo detenido por pertenecer a la resistencia polaca, tras la invasión alemana que dio inicio a la segunda guerra mundial. Ayer se cumplió un año más de la rendición polaca ante las fuerzas militares de Adolf Hitler.

Se trata de Janusz Francki que sobre principios de este mes visitó Trelew en el marco de la “Semana polaca en Patagonia”, organizada mediante una serie de actividades para recordar el inicio de la segunda guerra mundial.

La visita educativa y cultural a Polonia, se realizará a lo largo de casi todo el mes de octubre.
Francki es ingeniero y desde el año 1948 vive en la Argentina. Actualmente reside en Acasuso junto a su esposa. Tiene dos hijas, nietos y está jubilado. Su historia llena de sufrimientos y anécdotas por sobrevivir al régimen nazi, jamás fue conocida públicamente, hasta que hace un año, el equipo de estudiantes y profesores de historia de Trelew, dio con él.

“Después de todo lo que pasé, no me quedó ningún rastro. Fue como cerrar un libro y comenzar a vivir nuevamente”, expresó Janusz. Dueño de una carácter donde sobresale la vitalidad y calidez como rasgos salientes de su personalidad, además de una memoria prodigiosa, este hombre de 84 años de edad, no tiene inconvenientes en que le realicen cualquier pregunta sobre su pasado de prisionero del régimen nazi. De hecho en sucesivas visitas a su casa para la realización del documental sobre su vida, se llevan grabadas casi 20 horas de video.

Tenía solo 16 años de edad cuando fue detenido. Creció en medio del fervor patriota que se respiraba en toda Polonia, obligado por su ubicación estratégica en Europa, a permanentes invasiones de alemanes o rusos. Además era hijo de un militar. Su infancia había sido feliz, entre la escuela, el fútbol y los boy scouts. Luego de la invasión alemana a Polonia que dio comienzo a la segunda guerra mundial, ingresó a la resistencia polaca con solo 15 años de edad. “Me gustaba la aventura, andar escondido llevando granadas o armas debajo de un enorme sobretodo. A los más chicos nos mandaban a mirar el paso de los camiones llenos con soldados alemanes. Teníamos que registrar las identificaciones y los escudos que llevaban en las puertas. Enseguida los dibujábamos para no olvidarnos detalles. Una noche en medio de una reunión secreta, llegaron los alemanes de la Gestapo y nos detuvieron. Allí empezó el calvario”.

Auschwitz fue el campo de exterminio de personas más eficaz y tremendo que conoció la humanidad. Janusz estuvo allí casi dos años. “Estar allí, era solo para esperar la muerte. Si no era hoy, era mañana. El suicidio era la única alternativa. Una vez lo intenté. Resultaba muy fácil correr unos metros y llegar al alambrado electrificado. Muchos lo hicieron. Pero a mí me detuvo la imagen de mi madre (ya había fallecid durante un bombardeo a Polonia), que me dijo no lo hagas. Luego me quise escapar con un amigo, ganamos el bosque pero enseguida nos baleó una patrulla. Él murió y a mí con un balazo en una pierna, me colgaron de una pared con grilletes. Estuve así varios días, descoyunturado. Pero me salvé. Hasta que buscando jóvenes para trabajos pesados en otro campo de concentración, el de Neuengamme, pude salir de Auschwitz. Del vistazo ligero de un médico nazi dependía nuestra vida. Pasó por una larga fila de detenidos. Fue un momento terrible. Debía seleccionar a los pocos que menos se nos marcaban las costillas. Yo era joven. Los otros fueron todos a la cámara de gas”.

Nadar para vivir
Ya sobre el final de la caída de Hitler, los alemanes en plena retirada, no contaban con tiempo material ni recursos para aniquilar a los últimos sobrevivientes de los campos de concentración. Los hacinaron en grandes barcos para que sean bombardeados por los aviones aliados. Murieron más de 6.000 y se salvaron unos 200. Una vez más, Janusz sobrevivió. Nadó casi 12 horas, hasta llegar al casco de un barco hundido. Allí masajeó sus débiles músculos y nadó varias horas más hasta llegar a tierra. “No sé si fue buena o mala suerte. Enseguida fui apresado por una patrulla de alemanes, pero por fortuna no eran SS”, dijo. Luego, ya libre, se enroló en el ejército inglés, donde estudió ingeniería.

La noche anterior al reencuentro con su padre después de cinco años, terminó durmiendo en los jardines de un casino de oficiales polacos que habían estado de festejo por el final de la guerra. “Janusz, el sufrimiento de la guerra está marcado en tu rostro”, le dijo su padre, tras el abrazo. “No fue la guerra, fue la borrachera que me agarré anoche con mis amigos”, le contestó Janusz.

Argentina
Un amigo con el que se encontró casualmente en Londres, le recomendó viajar a la Argentina. En Inglaterra no había trabajo y la prioridad la tenían los soldados de ese país que regresaban de la guerra.

“Argentina me gustó por dos cosas. En primer lugar por la libertad, donde nadie discriminaba por la nacionalidad y porque había además libertad para trabajar. En Inglaterra siempre me hicieron sentir un extranjero. Además la gente argentina es muy parecida a mi gente de Polonia: son alegres, simpáticos y enseguida te invitan con un asado. Hoy es mi segunda patria y mis huesos quedaran aquí para siempre”.

El grupo de Trelew que viaja a Europa tras los pasos de Janusz
Son seis entre alumnos y profesores de historia de Trelew que en general con sus propios recursos desde hace varios meses se preparan para viajar a Europa para reconstruir la vida de Janusz Francki. Partirán el próximo miércoles desde Trelew y en Buenos Aires se les sumará una sobrina del Janusz que hará las traducciones del viaje que se prolongará por casi todo el mes de octubre.

En los últimos días recibieron dos importantes aportes económicos del Instituto de Acción Social del Chubut y de la Embajada Polaca. Al Gobierno provincial y a la embajada de Polonia en la Argentina, les están muy agradecidos. Sin embargo cada uno de ellos debió disponer de su bolsillo, cerca de 12.000 pesos. “Estoy seguro que valdrá la pena”, dijo el coordinador del grupo, el licenciado Bruno Sancci.

En el marco de la investigación de la llamada masacre de Katyñ “en perspectiva desde el pasado al presente”, implementada en el ISFDA Nº 805 y la y la Universidad Nacional de la Patagonia, sede Trelew, el grupo de estudiantes y docentes de historia, dispondrá las actividades especialmente en Polonia. Se trata del mencionado Sancci, Martín Jaramillo, Jorge Sfiligoy, Fernando Carmona, Sergio Montes Ferreira y María Ana Mittelstaedt. También se realizarán las últimas imágenes del documental “Las memorias de Janusz”, implementado en el Instituto Superior de Formación Docente Artística N° 805.

Mientras que el Instituto de Acción Social de la provincia realizó un aporte económico de 4.500 pesos y la embajada polaca de 1.400 dólares gracias a la gestión de la agregada cultural Edyta Kwiatkowska Farys gestionó ese dinero, en general el viaje es autogestionado.

La Jornada, 27.09.2009


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